martes, 17 de marzo de 2009

Una felicidad

Leyendo una nota acerca de la felicidad se me ocurrieron un par de dudas. Es posible realmente definirla?? Los pará metros de riqueza económica, riqueza relacional y riqueza de salud son suficientes? Se sabe desde ya que que no se puede medir desde un punto de vista económico monetario y muchos estudios demuestran que tampoco tiene que ver con lo que la persona tiene a nivel material. Además no se debe confundir con lo que causa placer, porque la persona que, por ejemplo, tiene mucho sexo no quiere decir que ha alcanzado la felicidad.
Muchas facetas tiene la felicidad y me parece que una de las más importantes es la libertad. Y me estoy refiriendo tanto a la libertad individual y personal como también a aquella que uno es capaz e brindar. De nada sirve que que una persona sea libre, pero que tenga bajo su dominio y acecho a otra. Su propia vida coharta la vida de otro y eso se distribuye en que ninguna de las dos personas en el fondo feliz. Queda perfectamente ilustrado en la película de los ´70 El coleccionista.
Otro punto importante que tiene la felicidad es la la justicia, y este es un concepto que tiene muchas connotaciones. Podemos hablar acerca de la justicia social, de la justicia divina y principalmente de la justicia personal e individual. Y con esto me refiero a esa que uno hace consigo mismo. Eso que pone las cosas en la balanza y que decide si realmente se está actuando en base a los valores que uno realmete cree y pondera. Debe ser la justicia más difícil de todas. Implica conocerse lo suficiente como para saber que valores los imperan a uno y eso se traduce en un trabajo muy arduo donde hay que desenmascararse frente a uno mismo sin miedos y tapujos.
Puedo completar esto como la revolución francesa y hablar de la fraternidad. Saber que la persona que está parada al lado mío es un igual, con los mismo derechos y deberes, que se la debe respertar como tal y un sinfin de cosas más, ha traído aparejado un millón de guerras que se siguen librando hasta la actualidad.
Siempre se dice que una de las cosas que hacen a la felicidad es su capacidad de trascendencia. Hay un dicho que dice que en la vida hay que plantra un árbol, tener un hijo y escribir un libro y lo más seguro es tener la trascendencia garantizada. Y por acá es donde me alejo. Algún día el hombre tiene que tomar plena conciencia de su finitud y acariciar la humildad como uno de los valores primordiales. Hablo de la humildad desde un punto de vista económico-financiero, sino a nivel de grandeza. Dejar de sentirse importante, inigualable, excepcional y un largo etc. es una de las cosas que más feliz puede hacer a una persona. En el momento que uno sabe que es totalmete reemplazable, que puede existir en el mundo una persona exactamnete igual que uno, que en realidad uno nunca es más que cualquier otra persona, ahí en ese momento se abre el mundo para dar rinda suelta a todo lo hablado anteriormente. Uno se vuelve libre de ataduras, puede abrirse al mundo y conocerse internamente hasta en los detalles más desagradables. Puede conocer al otro y brindarse con todo su ser, sin necesidad de demandar la devolución de lo brindado. Hablo de algo que suena imposible, pero siempre tengo la esperanza de que todos los días alguien lo piense y se anime a quitarse la sensación de grandeza que lo rodea.


PD: Hay otra salida para la felicidad y es no pensar. Prendé la TV y vas a ver como el día pasó sin que sintieras nada. Tomá paco y vas a ver como el cerebro deja de funcionar.

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